Tomando una de mis bebidas favoritas, té verde con leche, platicando con el hombre que amo, el está mas allá de mi alcanze, donde ni estas letras llegarán, con este dolor en el pecho por conocer su indiferencia, de forzar mi amistad y no llegar mas lejos que un llanto escondido.
Yo no sé quien lo habrá dicho, pero oi de mi padre una ves, que en esta vida hay que buscar ser querido y no a quien querer, hace ya muchos años, incluso ahora me niego a creerle, pero enfrento mi peculiar realidad de no ser correspondido, no es la primera ves, pero uno siempre quiere invalidar las teorias.
Y yo sé que es mi culpa tanta desgracia porque lo pendejo no se me quita.
